Claudia Llagostera: Diseñar vestidos de novia que se sienten

Claudia Llagostera nos cuenta cómo paso de su marca “Lentejita” a diseñar vestidos de novia a medida, la importancia de la comodidad y cómo vivir tu boda sin estrés.


¿Puede una novia estar guapa y al mismo tiempo cómoda en su gran día? ¿Cuál es la clave para encontrar el vestido de novia perfecto con que verse favorecida? La diseñadora Claudia Llagostera nos recuerda la importancia de mantener la autenticidad incluso en el día de tu boda a través de esta entrevista en la que relata su experiencia.

En el episodio 5 del podcast “Haz Historia con tu Boda”, tomamos un café con una de las diseñadoras más queridas del mundo nupcial. La conversación no solo va de moda: habla de vocación, de valentía, de equipos de profesionales que sostienen la magia y de algo que muchas novias olvidan en medio de la presión de las redes sociales: estar presentes.

Claudia nos cuenta en Madison Park su forma de diseñar: con sensibilidad, mano a mano con cada novia, y con una idea clara: un vestido no es solo un vestido. También es el proceso de creación, el vínculo, la emoción y que una novia sea capaz de reconocerse a sí misma cuando se mire en el espejo.

De querer estudiar medicina a creer su propio atelier

Claudia no siguió el “camino típico”. En el colegio iba enfocada a estudiar medicina, una carrera con excelente consideración dentro de su generación. Pero con 18 años y con toda la vida por delante se hizo la gran pregunta: “¿Qué estoy haciendo?”.

Buscó, investigó y se lanzó a estudiar moda, algo que en casa no vieron tan claro como ella desde un principio. Sin embargo, ahí estaba su verdadero camino.

Este salto tan arriesgado es una enseñanza para cualquier novia: escucha a tu interior y sigue adelante con tu decisión incluso si tu entorno duda de ella. La creatividad y la originalidad no siempre encajan en el sistema preestablecido. Por ello a veces hay que abrirse paso para crear camino.

El primer vestido de novia: el momento que lo cambió todo

La entrada de Claudia al mundo nupcial llegó por sorpresa a través de una novia llamada Andrea quien pronunció la frase mágica: “Hazme el vestido de novia”. Para la artista fue un procedimiento precioso, desde la valentía que nos otorga la propia ignorancia y la falta de contaminación al estar entrando en un mundo completamente desconocido.

Con carta blanca en el proceso creativo, Claudia huyó de lo típico y diseñó desde cero una prenda que encajaba al 100% con la novia. El día de la boda se publicó la foto del resultado y empezó el fenómeno.

Todo el mundo entraba en su web buscando vestidos de novia, ¡y no había nada! Ante el incremento de la demanda estaba claro: había que crear un atelier de novias.

La comodidad como sello propio

Uno de los mensajes más valiosos de Claudia Llagostera es “La belleza real se sostiene en la comodidad”. Nos habla de novias “disfrutonas”, de vestidos que permiten moverse, sentarse, levantar los brazos, bailar, y que el vestido las acompañe en su gran día, no que las encierre.

En el podcast nos cuenta una anécdota muy significativa: un profesional de tintorería le decía: “¿qué hacen tus novias con los vestidos para traerlos tan sucios?”. Y la respuesta de Claudia lo resume todo: están para eso. Para abrazar, bailar, vivir, y mancharse si hace falta.

Tejidos que cuentan una historia y diseños con proporción

Claudia tiene una visión muy sensorial de cada vestido: hay telas que tienen personalidad, y cada novia debe encontrar su tejido perfecto. Algunas novias empiezan la casa por el tejado, y eligen la tela antes de saber cuál es su estilo o qué les favorece. Este es un grave error.

Para que un vestido sea especial es necesario considerar la silueta y la proporción, encontrando el equilibrio con sencillez y pequeños detalles. A veces, el simple hecho de mezclar texturas con los tejidos da ese efecto cautivador sin recargar.

Primero hay que definir la línea de la novia, y después ya vendrán los tejidos y los detalles.

¿Ir sola a la primera cita? Sí (y por una razón importante)

Recomienda que, si es posible, la novia haga la primera visita a solas, o como mucho, con una persona clave que la conozca y respete. Los acompañantes deben seguir una regla de oro: opinar sobre el estilo cuando el vestido ya está decidido no suma. Sí que puede señalar algún fallo técnico que se pueda mejorar.

Y es que el vestido no tiene que gustar a los demás ni agradar a nadie que no sea la propia novia. Es una pieza muy personal y el acompañante debe respetarlo.

Las redes sociales: Vivir tu boda vs. hacerla “instagrameable”

Además del proceso de diseñar el vestido de novia, Claudia Llagostera ha tratado con muchas novias agobiadas por la elección de las flores, la estética del evento, las tendencias, y todos los estímulos que nos llegan hoy en día a través de internet. Su enfoque es directo: vuelve al centro de todo.

El querer abarcar todo lo que está de moda y el esfuerzo por hacer una boda única consigue que el evento pierda autenticidad. Lo que se hace viral porque en un principio fue original, y si lo repites dejará de serlo. Por ello lo más importante es ser uno mismo, estar presente, sentir, vivir y disfrutar de tu boda.

Nos cuenta como ejemplo el caos logístico que sufrió en su propia boda, con una inspección de última hora que complicó el plan más aún si cabe. Sin embargo, le restó importancia y decidió disfrutar igual porque lo más importante seguía ahí: casarse con el amor de su vida y estar con su gente.

Al final, la boda perfecta no es la que sale como marca el guion; es la que recuerdas con emoción y se queda para siempre en tu memoria.

Preguntas frecuentes para novias (según Claudia Llagostera)

1- ¿Qué prohibirías en un vestido?

Claudia prohibiría cualquier exceso que tape el vestido o que lo convierta en un disfraz. Se declara especialmente anti “hora loca” por los accesorios que tapan el trabajo del vestido.

2- ¿Con cuánta antelación diseñar el vestido?

Si quieres diseñar tu vestido a medida con Claudia Llagostera, suele abrir agenda en septiembre del año anterior y coge pocas novias. Conviene contactar en esos meses aunque el proceso empiece más adelante.

3- No tengo claro el diseño; ¿puedo ir sin ideas?

Sí, de hecho es casi mejor. Lo importante es saber qué te gusta y qué no, y estar abierta a descubrir qué te favorece.

4- Tengo una talla grande; ¿me sentiré guapa?

Sí, Claudia lo tiene claro: no se trata de adelgazar para que te quede bien un vestido, sino de diseñar el vestido que te favorezca, que te represente y te haga sentir estupenda.

3- ¿Cómo sé que es “el vestido”?

Siempre hay un momento muy claro, cuando la novia y la diseñadora se dan cuenta de que no falta ni sobra nada. Ese “click” existe de verdad.

4- ¿Cuándo comprar el zapato de novia?

Cuando ya se intuye el vestido y el estilo, es importante buscar el calzado para ajustar los bajos y caminar cómoda en las pruebas.

Lo que Claudia nos recuerda sobre una boda (y sobre la vida)

Con esta entrevista hemos profundizado más en la vida y en la carrera de Claudia, y nos deja una idea muy clara: cuando una novia se viste desde la autenticidad, y no desde la presión, todo encaja.

Como lema de vida, Claudia Llagostera nos propone diseñar desde la emoción sin disfraz, respetar el cuerpo de cada mujer, el estilo real y el proceso de creación. Esto se puede aplicar a cualquier ámbito, desde la organización del evento perfecto, hasta la búsqueda del camino que debemos seguir para ser felices y estar contentos con el resultado.

Scroll al inicio